
En lugares remotos, el invierno significaba tener que vivir con estufas de queroseno… y recordar constantemente que la comodidad tiene un precio. Con solo respirar, se sabe que el aire está contaminado. Los ojos duelen y la garganta se seca. Aunque hay calor, no hay comodidad.
Cambiar a una estufa de infrarrojos no es solo cambiar los componentes; también cambia la sensación que se tiene en el espacio y la calidad del aire.
Qué realmente sucede detrás de escenas El calor infrarrojo es un calor radiante, no de convección. Nuestras estufas eléctricas de infrarrojos utilizan un elemento de fibra de carbono que emite ondas infrarrojas de larga longitud. Esto calienta directamente a las personas, los suelos y los muebles, por lo que se siente el calor más rápidamente que esperando a que el aire se caliente.
Elija el modelo adecuado para su habitación: 400W, 800W o 1200W. Se conectan a un circuito estándar de 120V, por lo que su instalación es sencilla. El termostato integrado mantiene la temperatura deseada, y la protección contra vuelcos apaga la estufa si esta se cae. Gracias a su diseño hermético y a la ausencia de combustión, no hay humos, olores ni llamas.
Por qué funciona mejor en la práctica Las estufas de queroseno queman combustible directamente en el espacio habitable, lo que genera partículas y humedad en el aire. Las estufas eléctricas de infrarrojos, en cambio, mantienen el aire limpio, por lo que el aire interior queda más puro.
Tampoco hay necesidad de espera. No hay tiempo de precalentamiento ni luz piloto. Basta con encenderla para que el calor llegue rápidamente. Como es un calor radiante, el aire no se siente tan viciado, y no hay esa sensación de aire seco producida por los ventiladores. Para las casas en zonas remotas, esto significa menos irritación en los ojos, menos dolores de cabeza y una comodidad constante que hace que la habitación sea habitable nuevamente.
Realidades que debe tener en cuenta El calor infrarrojo es direccional. Debe orientar la estufa hacia la zona de descanso principal, manteniendo una distancia de al menos 3 pies entre ella y los objetos y personas. Calienta solo lo que “ve”, por lo que si hay rincones con corrientes de aire, podría ser necesario usar una segunda estufa o un ventilador adicional para mezclar el aire.
Ajuste la potencia según el tamaño de la habitación, y evite usar un cable de extensión insuficientemente grande.
El cambio es sencillo. El aire lo nota… y usted también.